Quizá para aquellos puristas de los pregones, no sea el mejor de la historia.
Pero para los amantes de lo absurdo, Joaquín reyes se cascó un pregón, de esos que nos gustaría tener en las fiestas de nuestras cities.
No he estado nunva en las fiestas de Albacete, pero chapó por tener el buen gusto de confiar en humor absurdo del Reyes.